Crítica

Descubrimientos en Zona Maco 2013

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Las ferias son lugares de exhibición donde acuden vendedores a ofrecer su mercancía a posibles compradores. Y una feria de arte es simplemente eso, por mucho que algunos se empeñen en que sea algo más. Cuando uno ya ha recorrido ferias como Miami Art Basel, Arco o Armory Show, tiene una sensación cada vez que va a una nueva feria de "deja vu", a no ser que se dedique a contemplar a otro tipo de mercancía que se exhibe en estas ferias, que es la compuesta por la imagen de los galeristas. Estos eligen su indumentaria con el mismo cuidado con el que escogen las obras de arte. Y es que una feria de arte es un lugar donde ver y donde ser visto. Si uno va a la feria cerámica Cersaie de Bolonia, la más importante del sector, no encontrará a dependientes en los stands con modelos imposibles totalmente estudiados, cortes de pelo asimétricos o al director de la feria con los calcetines naranjas y los pantalones arremangados como si fuera a la playa a pescar, pero si uno va a una feria de arte como Zona Maco en México, encontrará eso y mucho más. 

Pero sobre todo encontrará obras de arte y, entre estas, unas pocas que le sorprenderán y muchas que ya habrá visto en muchos otros lugares. El hecho de que unas obras estén presentes en otras ferias no quiere decir que no sean maravillosas, como es el caso del Anish Kapoor compuesto por pequeños fragmentos de espejos de la galería neoyorkina Barbara Gladstone o los Cruz Díez de la galería madrileña Cayón. 

Sin embargo, a uno le gusta ir a estas ferias como el entomólogo que va en busca de esas especies raras que no conoce. Y es así como uno puede toparse con unos delicados ambrotipos (una antigua técnica consistente en revelar fotografías sobre cristal) de la artista mexicana Patrcia Lagarde en la galería de Patricia Conde; una obra geométrica con una perspectiva imposible de Wolfam Ulrich en la galería alemana de Michael Sturm; unas fotografías caracterizadas por la ausencia del mexicano José Dávila en Kurimanzutto y en Travesía Cuatro; todo un stand dedicado a los instrumentos musicales realizados con armas del artista mexicano Pedro Reyes, descubierto por la galería Labor (de la inigualable Pamela Echevarría) y encumbrado por Lisson Gallery con una exposición en su sede londinense; o las fotografías en la galería neoyorkina de Ramis Barquet de las arquitecturas imaginadas por Antonio Girbés, uno de los fotógrafos españoles con una mayor proyección internacional.

Todo ello aderezado con los clásicos como Antoni Tàpies, Miquel Barceló, Luis Gordillo, Eduardo Chillida e incluso algún Picasso que pueden contemplarse en una feria que apuesta decididamente por lo contemporáneo y que ha anunciado que en la próxima edición cambiará sus fechas a la misma semana que Arco. ¿Quién dará su brazo a torcer? Pues el más débil pero esa ya es otra historia.


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Trailer del documental
"Valdés como pretexto"

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