La bandera de Jasper Johns

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Había artistas que eran capaces de lo mejor y de lo peor y Jasper Johns era uno de ellos. Tan solo había que acercarse al Instituto Valenciano de Arte Moderno para poder comprobarlo. Este museo había conseguido organizar una exposición del artista norteamericano vivo que había alcanzado una mayor cotización en el mundo del arte, algo extremadamente difícil hoy en día, pues eran muy pocos los museos dispuestos a desprenderse, aunque solo fuera por tres meses, de unas obras que, en muchos casos, eran la joya de la corona de su colección.

Una visita a dicha muestra era toda una experiencia artística pues el visitante podía encontrar un pedazo importante de la historia del arte de la segunda mitad del siglo XX. Tras la Segunda Guerra Mundial, la capital artística mundial se trasladó de París a Nueva York y el expresionismo abstracto se alzó como movimiento artístico predominante con representantes como Pollock, Rothko o De Kooning. Las primeras reacciones a ese predominio de la abstracción vinieron de Gran Bretaña, de la mano de Richard Hamilton quien en 1956 pintó el que se considera el primer cuadro pop que lleva el pintoresco título de “¿Exactamente qué es lo que hace a los hogares de hoy en día tan diferentes, tan atractivos?”. Había nacido el pop, un movimiento artístico caracterizado por el cuestionamiento de la alta cultura con los mecanismos y técnicas de la cultura popular.

Casi de forma simultánea, Jasper Johns realizaba su primera exposición en 1958 en la mítica galería neoyorkina de Leo Castelli. El director fundador del MOMA, Alfred Barr - una de las personalidades más influyentes del arte del siglo XX y todo un ejemplo de lo que debe ser un director de museo – adquiría la obra “Flag” (1954-1955). Esta obra representaba el objeto más claramente reconocible para cualquier ciudadano estadounidense, su bandera. El cuadro se alejaba de la abstracción predominante y representaba un objeto cotidiano, de la misma manera que hacía el pop, pero Johns le pasaba una capa de pintura a la cera (encáustica), una técnica pictórica de la que ya hablaba Plinio el Viejo en su Historia Natural. No en vano Johns había escrito aquello de “toma un objeto, hazle algo, hazlo otra cosa”. Lo había hecho con la bandera pero también con las dianas (un elemento que podía ser tanto figurativo como abstracto) o con el mapa de Estados Unidos. Precisamente una pequeña pared del IVAM acogía tres pequeñas obras que condesaban toda la grandeza de este artista. Se trataba de una pequeña diana, un mapa de Estados Unidos y dos banderas verticales, todas realizadas sobre papel y con la técnica de la encáustica.

Asimismo, encontrábamos otras obras realizadas en los 80 y 90 mucho más prescindibles. Sin embargo, en 2007, con 77 años de edad, Jasper Johns era capaz de crear “Numbers”, su mayor escultura, un bajo relieve de aluminio que imitaba a una caja de linotipista con una gran variedad de números, otro icono presente en gran parte de sus obras. Otro elemento que nos acompañaba en nuestra vida cotidiana y que él era capaz de elevar a la categoría de arte.


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"Valdés como pretexto"

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