Crítica

El arte del desecho

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El grupo Trashformaciones, compuesto por los hermanos Blas y Pablo Montoya, contiene en su nombre artístico toda una declaración de intenciones. La sonoridad del nombre remite a transformaciones pero la palabra inglesa "trash", que sustituye a "trans", significa basura, por lo que, desde un primer momento, queda claro que estos artistas se dedican simplemente a transformar la basura, la chatarra, para ser más concreto, para convertirla en una obra de arte.


Un lector avezado podría decir que eso ya lo hacían los representantes del arte povera en los años sesenta, como Mario Merz, y llevaría razón pero es que el arte no deja de ser un continuo diálogo con el pasado. Sin embargo, si nos ceñimos a las materiales, encontramos grandes diferencias entre el arte povera y el realizado por Trashformaciones. Mientras que los artistas poveras utilizaban materiales tales como madera, hojas, rocas, cristales, telas, arcilla y diversos materiales de desecho; los hermanos Montoya se ciñen a materiales de construcción y carrocerías de diversos vehículos provenientes de la chatarra. Este grupo de artistas castellonenses utilizan materiales de desecho y los dotan de una nueva finalidad, una nueva vida. Y a la hora de diseñar esas obras cobra una gran importancia la geometría y la luz. 


La exposición que ahora podemos contemplar en la Hat Gallery de Valencia es una adaptación de la que realizaron en su nave de Castellón, en la que ya se podía comprobar que la luz, la geometría y la escenografía eran fundamentales en la obra de estos artistas. Los hermanos Montoya despedazan enormes vigas metálicas de distintos colores para sacar de ahí su paleta de colores y conformar una composiciones geométricas a medio camino entre la escultura y la arquitectura. El resultado consiste en unos muros normalmente de gran tamaño - como novedad podemos ver en Valencia por primera vez tres piezas de pequeño formato - que a pesar de su gran peso, el espectador los percibe como livianos. Este tipo de obras serían las que conformarían la parte denominada hueso dentro del título de "Huesopiel" que lleva esta exposición. La piel la constituirían esas motos aplastadas al estilo John Chamberlain, que cuelgan del techo y que vienen a afirmar una vez más la fragilidad de unos materiales aparentemente resistentes.


El otro elemento fundamental en la obra de Trashformaciones es la luz. Ya desde los griegos, la luz ha constituido un elemento fundamental de la arquitectura y del arte. La luz impregna el espacio y hace visibles las obras. La luz es fundamental a lo largo de la Historia del Arte como podemos comprobar en infinidad de ejemplos como el claoroscuro de Caravaggio, el éxtasis de Santa Teresa de Bernini, los colores vibrantes de Rothko o la obra de James Turrell, más conocido como el escultor de la luz, por poner tan solo algunos ejemplos. En el caso de Huesopiel, las obras varían totalmente según la luz que les bañe. La iluminación intimista de la Hat Gallery nos hace percibir esos muros de una forma totalmente distinta a cuando se han instalado en el exterior, pero en ambos casos esa luz se filtra por la junta metálicas y ayuda a vencer la opacidad de un material aparentemente tan duro.


En definitiva, una oportunidad para observar la obra de unos artistas que presentan un largo recorrido en una galería que busca convertirse en una interesante plataforma para el debate entre el arte, la arquitectura y el diseño.


TRASHFORMACIONES. HUESOPIEL 2.0

HAT GALLERY. VALENCIA

HASTA EL 15 DE JUNIO DE 2012




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Trailer del documental
"Valdés como pretexto"

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