Crítica

Imi Knoebel. Entre líneas

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Valerio Adami afirmaba en una reciente conferencia pronunciada en la Fundación Cañada Blanch de Valencia que se había pasado toda su vida intentando convertir con su mano el punto en una línea. De esta forma también se podría resumir la vida de Imi Knoebel (Dessau, 1940), pues tan sólo en 1969 realizó 250.000 dibujos en los que plasmaba su obsesión por la línea y que presentó en 1975 dentro de seis armarios cerrados en una exposición en la Kunsthalle de Düsseldorf.
Ambos artistas coinciden en su obsesión por la línea a la que llegan y de la que parten a través de dos caminos muy diferentes: uno desde la figuración y el otro desde la abstracción, lo que no deja de ser un fiel reflejo de lo que ha sido el arte del siglo XX, un diálogo permanente entre la abstracción y la figuración. Eso sí, ambos artistas se han mantenido fieles a la pintura. Porque, tal y como afirma el comisario de esta muestra, Fernando Castro, “acaso la penuria casi general de lo que todavía llamamos, en medio de toda clase de mezclas, ‘pintura’ tenga que ver, más que nada, con la impotencia de muchos creadores, con su falta de convicción, incluso con el deseo, patético, de ponerse ‘a la moda’, cueste lo que cueste”. En esa línea, el trabajo de Imi Knoebel surgiría como “uno de esos faros del tiempo del naufragio general, siendo, con sus deslumbrantes obras, un claro ejemplo de una actitud plástica que no sucumbe a la deriva banal”.
Algo que ya se pudo comprobar en Valencia en la retrospectiva que el IVAM le dedicó en 1997 en el Centro del Carmen. Quizás, por ello, esta muestra de la Fundación Bancaja se ha limitado a la obra creada durante los últimos diez años. Una obra de una gran riqueza cromática, más alejada de la audacia en la propuesta y austeridad en el uso del color de sus obras de finales de los sesenta como “Raum 19” (“Espacio 19” en clara referencia al número de su estudio en la Kunstakademie de Düsseldorf que dirigía Joseph Beuys), pero en las que se mantiene fiel a ese estilo propio a medio camino entre la abstracción geométrica de autores como Barnett Neuman y el minimalismo de artistas como Donald Judd. Algo que podemos comprobar en la serie titulada “Pure Freude” de 2001 adquirida por Bancaja junto con otras ocho obras de este artista alemán.
Otra de las características de la obra de Knoebel que podemos observar en esta muestra es ese carácter escultórico de sus pinturas. En la obra “Rot Gelb Weib Blau, 7” (1997) o en las series tituladas “Drunter und Drüber” y “Kreuz und Quer”, se aprecia claramente una búsqueda de la tercera dimensión, de la superación de los límites entre pintura y escultura. Un camino que abrió Fontana a finales de los cincuenta primero en los agujeros realizados con punzón (“buchi”) y, posteriormente, con los cortes realizados en el lienzo (“tagli”). Algo que es mucho más evidente en las instalaciones tridimensionales de Knoebel tituladas “Rosa Ecke” (2007) y “NO 4” (2007) que seguirían la línea de ese Espacio 19 y  del posterior “Genter Raum” de 1980.
En definitva, nos encontramos ante una exposición que, al no presentar un elevado número de obras (24), invita a la contemplación sosegada de las mismas, al disfrute de su carácter poético, de la armonía de sus composiciones, lo que nos obliga de algún modo a detenernos frente a ellas y sacarnos de nuestra rutina diaria.
IMI KNOEBEL
CENTRO CULTURAL BANCAJA. VALENCIA
PLAZA TETUÁN, 23
COMISARIO: FERNANDO CASTRO
HASTA EL 21 DE ENERO DE 2009


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"Valdés como pretexto"

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