Crítica

Juan Barberá. Una mirada grotesca

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En un panorama artístico en el que priman - al menos en el plano mediático – disciplinas artísticas como las instalaciones, los vídeos, la performance o la fotografía, dedicarse a la pintura figurativa requiere como mínimo altas dosis de valor y convicción en lo uno hace. Dicho de modo castizo y empapados en el universo creativo presente en esta muestra,  Barberá es un artista con un par de narices. Un artista que ha llenado el palacio de Joan de Valeriola (sede la Fundación Chirivella Soriano) de un mundo poblado de criaturas que emanan de su imaginación y que beben en diversas fuentes del arte del siglo XX.

Tal y como afirma el comisario de la muestra, José Luis Tomás, “su pensamiento visual es producto de una intensa reflexión, intelectual y estética, de signo netamente perceptivo”. Y es que en la pintura de Barberá (Valencia, 1954) encontramos todo el universo estético del expresionismo alemán de entreguerras con claras referencias a artistas como Georg Grosz, Otto Dix o Max Beckmann, quienes dotaron de un gran realismo al género del retrato.

Ese recorrido por los ismos del siglo XX tiene una parada especial en el surrealismo como podemos comprobar en los cuadros “Informática budista” , “Cazadores de nubes” o “El grito en el cielo”, una influencia que ha llegado hasta el vídeo que recibe al visitante y que nos muestra a Juan Barberá limpiando el estudio en lugar de pintando en el mismo. Casi se podría realizar una guía en el que el visitante pudiera descubrir las numerosas citas a artistas como Munch, Léger o Freud que aparecen en sus obras.

Otra faceta de Barberá que podemos contemplar en esta muestra organizada por el Consorcio de Museos es su variada paleta cromática que aparece en gran parte de sus obras y la fuerza de su pincelada. Barberá ha bebido de muchas fuentes, ha absorbido como una esponja un sinfín de imágenes,  pero ha creado un estilo propio, claramente reconocible en la práctica totalidad de obras expuestas. Un estilo grotesco que tuvo su máximo auge en la Europa de principios de siglo pero que hoy en día continúa vigente en la obra de artistas como el alemán Neo Rauch, la portuguesa Paula Rego o el español Sergio Sanz.

El propio Barberá señala en un texto publicado en el catálogo que acompaña a la muestra que “veo lo fotografiado y al instante me lo vuelvo a inventar, es decir, miro para olvidar, miro para ver el otro lado de la realidad y gracias al pulso que poseen mis manos o mis dedos puedo trazar los temas documentados, ya formando parte de la memoria histórica y de la obra de arte ansiosa de adelantarse a su tiempo”. Y es que, en muchas ocasiones, los artistas nos hacen ver cosas que nosotros nunca veríamos. Y Barberá es uno de ellos. Un artista que mira para olvidar.
 
“JUAN BARBERÁ. A PULSO”. FUNDACIÓN CHIRIVELLA SORIANO. VALENCIA. HASTA EL 2 DE MAYO DE 2011.


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Trailer del documental
"Valdés como pretexto"

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