Crítica

Julio González versus Pablo Picasso

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Coinciden en el tiempo dos exposiciones que vienen a destacar las señas de identidad de los dos centros culturales más activos de la ciudad de Valencia: el IVAM y la Fundación Bancaja. Por una parte, la exposición “Julio González versus Pablo Picasso” ahonda en la relación entre Picasso y Julio González, de quien el IVAM posee la mayor colección de obras por delante del MOMA de Nueva York y del Pompidou de Francia y, por otra parte, la Fundación Bancaja expone seis linograbados que acaba de adquirir de Picasso, lo que la refuerza aún más como la entidad privada con mayor obra gráfica del artista malagueño.
La relación artística entre Picasso y González siempre ha sido objeto de controversia. Su relación personal surge ya en la ciudad de Barcelona, donde ambos pasan su juventud y se prolonga y acrecienta en París. Sin embargo, la colaboración artística, que todos centran en el proyecto público de monumento a Guillaume Apollinaire, un proyecto que finalmente no llegó a ejecutarse, varía según el punto de vista que se adopte. Los estudiosos de González, tal y como señala Tomás Llorens en el texto del catálogo de esta muestra, sitúan esta colaboración al mismo nivel, mientras que los expertos en la obra de Picasso, como Werner Spies, suelen atribuir la paternidad de las piezas al artista malagueño y relegan a González a un mero ejecutor material.
Lo que nadie pone en duda es la aportación artística de Julio González a la escultura del siglo XX, algo que han reconocido artistas posteriores que han trabajado el hierro como David Smith o Eduardo Chillida. Pero lo que también pone de manifiesto esta exposición a través del cuaderno número 7, única obra de Picasso presente en esta muestra, es que mientras Picasso ya realizaba en 1907 los bocetos de lo que sería el primer cuadro cubista, “Las señoritas de Aviñón”, Julio González aún realizaba unas obras figurativas muy lejanas de la modernidad de las de Picasso.
Por su parte, la exposición de gabinete de la Fundación Bancaja nos muestra seis retratos de Jacqueline Roque, última mujer de Picasso, realizados en 1962 mediante la técnica del linograbado. La exposición pretende realizar una reflexión sobre la relación de Picasso con las mujeres, algo que se logra a través de un vídeo – no se ha publicado un catálogo con motivo de la exposición - realizado por Manuel Palacios en el que se mezcla ficción y documental para acercarnos a una relación que bien podría calificarse como tormentosa. Especialmente interesantes son los testimonios de la única mujer que aún queda con vida de Picasso, Françoise Gilot, y de la nieta Marina Picasso, fruto de su relación con Olga Khokhlova. Ambas no tienen ningún reparo en calificar a Picasso como un ser egoísta que pasó sus últimos años prácticamente secuestrado por Jacqueline Roque. Al fin y al cabo, tal y como afirma Marina Picasso en su polémico libro “Mi abuelo”, ¿cómo adoptar un modo de vida coherente cuando se oye a ese padre jactarse de poder comprar una casa sin pasar por el notario, con tres cuadros que él mismo calificaba, altaneramente, de ‘tres mierdas garabateadas por la noche’?”.
La única pega que se podría poner a ambas exposiciones es que el visitante se queda con ganas de más Picasso, sobre todo si tenemos en cuenta que llegó a crear más de 15.000 obras.

JULIO GONZÁLEZ VERSUS PABLO PICASSO
IVAM
C/ GUILLEM DE CASTRO 118. VALENCIA
COMISARIO: TOMÁS LLORENS
HASTA EL 6 DE ABRIL DE 2009

PICASSO LINOGRABADOR. RETRATOS DE JACQUELINE
CENTRO CULTURAL BANCAJA
PLAZA TETUÁN, 23. VALENCIA
COMISARIO: JUAN CARRETE
HASTA EL 1 DE MARZO DE 2009



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Trailer del documental
"Valdés como pretexto"

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