Crítica

La imagen fantástica

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El adjetivo fantástico es posiblemente uno de los que presenta un significado más amplio y variado. Si nos atenemos al diccionario de la Real Academia haría referencia a todo aquello que surge de la imaginación, por lo que se podría aplicar a innumerables sustantivos. En esta ocasión, el comisario de estas exposición, Carlos Arenas, lo acota ya al inicio de su texto que acompaña a esta muestra al recurrir a una serie de sinónimos como son "extraño, misterioso, grotesco, enigmático, fabuloso, monstruoso, onírico...".

Por tanto, tenemos que este arte fantástico que propone la exposición se desliza, a juzgar por esa retahíla de adjetivos, por el lado oscuro de la existencia. Y es así como nos topamos al inicio del recorrido con esos seres de ultratumba que pueblan las pinturas de José Benlliure o las calaveras de Daniel Sabater y José Segrelles. 

Unas calaveras que también aparecen en la obra de Josep Renau pero con un fin muy distinto. Las obras de esos artistas de finales del XIX y principios del XX pretenden describir esos mundos oscuros del más allá mientras que Renau se sirve de esos elementos fantásticos para su crítica política despiada contra el capitalismo. Juntar a Renau con esos autores es como mezclar el aceite con el agua. Algo que también ocurre con el pop, presente en esta obra por medio de una obra de Equipo Crónica titulada "Aquelarre 71, una odisea en el museo" (1971), en la que aparecen en la parte baja del cuadro unas imágenes extraídas de las pinturas negras de Goya que conviven con toda una serie de superhéroes de cómic, situados en la parte alta del cuadro. Este cuadro tiene un esquema similar al de otra obra maestra de la pintura "El entierro del Conde de Orgaz" de El Greco. Por un lado, está el mundo terrenal, encarnado por esos desharrapados de Goya, y, por otro el celestial, representado por los superhéroes de Marvel. En este caso, el autor tampoco pretende recrear el mundo del más allá, al estilo de Benlliure, sino que utiliza imágenes extaídas de grandes maestros de la pintura y de expresiones de la cultura popular, como son los cómics, para descontexturalizarlas e incorporarlas a una nueva obra.

A esta obra siguen otras de autores de muy diversa calidad que, de algún modo u otro, incluyen algún elemento que pueda calificarse de fantástico. Entre ellos destaca Chema López uno de los autores más interesantes de la escena artística valenciana que vuelve a inquietarnos mediante el uso de la calavera en un díptico en el que también aparece un caballo raquítico, y en el que podemos ver ese estilo suyo caracterizado por el uso del blanco y negro. Una obra que poco tiene que ver con la de otro interesante artista contemporáneo como Joel Mestre que está presente aquí mediante una obra en la que puede contemplarse un cuadro del que se desprende la pintura como por arte de magia. Una obra que no presenta ninguna connotación misteriosa o siniestra. Y es que el término fantástico es tan amplio que o se acota un poco o puede entrar cualquier obra. Al fin y al cabo, el propio Canaletto se hizo popular por sus fidedignas vistas de Venecia aunque estudios recientes han demostrado que muchas de esas arquitecturas reflejadas en sus cuadros fueron inventadas por el autor veneciano. Y es que la imaginación de los artistas es algo inabarcable. 


LA IMAGEN FANTÁSTICA

CENTRO DEL CARMEN

C/ MUSEO, 2. VALENCIA

COMISARIO: CARLOS ARENAS

HASTA OCTUBRE 2013



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Trailer del documental
"Valdés como pretexto"

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