¿Por qué donar una obra de arte?

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El IVAM ha abierto la caja del tesoro y lo ha hecho a través de una exposición de sus donaciones. Que nadie busque un recorrido histórico ni un sentido crítico a esta muestra porque estamos ante “una ocasión festiva, de gozo, para alegrarnos de que en Valencia existe esto”. Quien así se expresa es Tomás Llorens, primer director del IVAM y comisario junto con la actual directora del IVAM, Consuelo Císcar, y Boye Llorens de esta exposición, patrocinada por la Caja del Mediterráneo (CAM), que reúne cerca de 400 obras en cuatro galerías del museo.
Pero ¿qué es lo que lleva a un artista o a su heredero a donar parte de su obra a un museo? Miquel Navarro, quien ha realizado una donación de más de 500 obras, explica que “es una forma de que mi obra no se disgregue, por eso doné obrad e todas mis etapas, para que se pudiera realizar un recorrido total por mi obra. ¿Y qué mejor que hacerlo en el museo de mi ciudad?”
Alberto Corazón profundiza en esa idea pues opina que “el gran enemigo a batir de toda obra de arte es la invisibilidad, por lo que haber donado 47 obras de arte al IVAM es el gesto de egoísmo más inteligente que he hecho en  mi vida”. Para el fotógrafo norteamericano Christopher Makos, quien trabajó en su día en la Factory de Andy Warhol y que retrató la movida madrileña en los ochenta, todo es más sencillo: “No hay una motivación. El museo te sugiere que dones alguna obra y tú lo haces en agradecimiento a la exposición que te han dedicado”, explica cerca de un retrato suyo en el que aparece un joven Almodóvar con chaqueta de torero, peineta y un puro en la boca.
Sin embargo, otro fotógrafo, George Zimbel, quien pasó a la posteridad por su famoso retrato de Marilyn Monroe con sus faldas al aire en el rodaje de “La tentación vive arriba”, alega dos motivaciones a la hora de realizar una donación. “Por un lado, sabes que tu obra está segura en un museo, que va a exponerse y que va estudiarse y, por otra parte, el museo te asegura una continuidad en el tiempo, por eso he donado obra a trece museos de todo el mundo”. Y es que Zimbel de 81 años de edad, además del cuerpo de Marilyn, ya ha visto morir a tres galeristas suyos, por lo que sabe que la continuidad de su obra no está garantizada en una galería de arte.
Por su parte, Hanno Mott, heredero de la obra de Jacques Lipchitz, uno de los escultores claves del siglo XXI, apela a las relaciones personales que se establecen con los directores o conservadores de un museo para realizar una donación. “Nadie llama a la puerta de un museo y dice que quiere hacer una donación”, señala este abogado neoyorkino quien conoció el IVAM gracias al artista valenciano Manolo Valdés, afincado en Nueva York desde 1989.

UNA EXPOSICIÓN CON MÁS DE 400 OBRAS
El IVAM posee 10.643 obras en su colección de las que 6.129 proceden de donaciones y 4.514 de adquisiciones. La exposición que puede contemplarse hasta el 12 de septiembre incluye más de 400 obras donadas principalmente por artistas y herederos pues, tal y como señala Tomás Llorens, “no hay prácticamente donaciones de galerías”. Llorens quiso recordar a todos los directores que le sucedieron en el cargo (Carmen Alborch, JF Yvars, Juan Manuel Bonet, Kosme de Barañano y Consuelo Císcar) pues “cada uno de ellos imprimió su personalidad al museo” y consiguieron donaciones de artistas como Julio González, André Derain, Rodchenko, Tony Smith, Anthony Caro, Equipo Crónica, Richard Hamilton, Tàpies, Antonio Saura, Cualladó, Oldenburg, Gerard Richter, Lüpertz, Walker Evans, Robert Capa o Robert Frank, entre otros muchos.

 



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Trailer del documental
"Valdés como pretexto"

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