Los orígenes del arte pop

Todo empezó en el salón de una casa de Londres por mucho que algunos estén convencidos de que lo hizo en una “factory” de Nueva York. En esa estancia tan típica de la clase media, una estrella de revista aparece sentada en un tresillo junto a un televisor mientras que una señora pasa el aspirador por las escaleras, a los pies de las cuales un magnetófono yace abandonado entre unas paredes decoradas con un cartel de cine y una foto familiar centenaria. La escena se remata con un culturista que sostiene en medio de la habitación un “chupa chup” con una enorme inscripción que dice: “Pop”. Se trata de la obra “Just what is it makes that today’s homes so different, so appeling?” (¿Exactamente qué es lo que hace a los hogares de hoy en día tan diferentes, tan atractivos?) que Richard Hamilton - quien acababa ahora de fallecer - presentó en 1956 en la exposición “This is tomorrow” en el Institute of Contemporary Arts (ICA) de Londres y que se considera la primera obra de arte auténticamente pop. 


Esta obra, junto con otras del denominado Independent Group, del que Hamilton era el principal exponente y Lawrence Alloway – quien acuñó por primera vez el término “pop” – su crítico de cabecera, contenía algunas de las claves de este movimiento artístico caracterizado por el cuestionamiento de la alta cultura con los mecanismos y técnicas de la cultura popular. El movimiento pop surgió en Gran Bretaña pero alcanzó su máxima expresión en Estados Unidos. Robert Rauschenberg recibió en 1964 el Gran Premio de la Bienal de Venecia. El comisario de este pabellón, Alan R. Solomon, llegaría a afirmar: “Nadie negará que el centro mundial de las artes ha pasado de París a Nueva York”. Y, precisamente, fue en Nueva York donde el arte pop encontraría a su representante más conocido, Andy Warhol, quien hizo del pop su seña de identidad. 


Este movimiento también tuvo una gran acogida en Valencia donde surgieron grupos como Equipo Realidad (Jordi Ballester y Joan Cardells) y artistas como Joan Antonio Toledo, cuyo estilo puede adscribirse a esta corriente. Pero si hubo un representante pop en Valencia y en España, este fue Equipo Crónica, grupo formado por Manolo Valdés y Rafael Solbes. La obra de Crónica, quienes se disolvieron en 1981 por el fallecimiento de Solbes, presenta trazos propios del pop pero, al mismo tiempo, una serie de características que les diferencia del resto de artistas pertenecientes a este movimiento: un discurso altamente crítico con la sociedad y la política españolas del momento (el Franquismo y la Transición) y la utilización, además de los medios de comunicación de masas (prensa, cine, fotografía y cómic), de la Historia de la Pintura española como fuente de inspiración, haciendo especial hincapié en la pintura española clásica de los siglos XVII y XVIII y las vanguardias artísticas del siglo XX.


La obra de Equipo Crónica fue la elegida para inaugurar el IVAM en 1989 y ese mismo año se pudieron ver muestras de artistas pop como Claes Oldenburg o Richard Prince, al año siguiente le tocó el turno al Independent Group, a Valerio Adami, a Joan Cardells y a Andy Warhol, y el propio Richard Hamilton tendría su muestra en 1991. Y es que no se puede hablar del arte pop sin hablar de Valencia.