Cézanne visto por su biznieto

Jean Gobert Cézanne (París, 1939) ha vivido con total indiferencia el hecho de poseer como segundo apellido uno de los nombres más conocidos y respetados de la Historia del Arte. “En casa no le dábamos importancia a esas cosas”, comenta cuando se le pregunta sobre este asunto. A pesar de ello, su álbum de fotos, auténtico testimonio de esa herencia, está repleto de instantáneas de su abuelo con el cineasta Jean Renoir, su madre con los nietos de Claude Monet o él mismo en brazos de Georges Rivière, el gran crítico de arte del Impresionismo y uno de los personajes que aparece retratado en el cuadro “Le moulin de la Galette” de Renoir; algo de lo que muy pocos pueden presumir.

 

Hace ya muchos años que Jean cambió los fríos inviernos de París por el cálido clima de Castellón, donde montó una empresa de decoración que lleva su nombre y donde ha alumbrado la quinta generación de Cézanne, formada por David, Gonzalo y Eva. Alejado ya de la gestión diaria de la empresa, Jean no deja su pasión por esta materia, pues siempre vuelve para dar algún consejo y prepara su próxima iniciativa: abrir las paredes de la tienda a pintores de Castellón, tanto a los que están empezando como a los consagrados. Asimismo, Jean Gobert Cézanne se encuentra en estos momentos envuelto en el rodaje del documental "Cézanne. Mi bisabuelo", en el que él es el hilo conductor que nos guía a través de la vida y obra del pintor francés. Para ello se ha trasladado a París y a Milán (viajar es junto con pintar otra de sus pasiones) para asistir a la inauguración de las exposiciones "Cézanne y París" y "Cézanne. Los tallers de la Provenza". Jean suele asistir con regularidad a todos los eventos relacionados con su antepasado, una buena excusa para reunirse con el resto de la familia y ver a su primo Phillipe, el único descendiente que se dedica al mundo del arte, pues trabajó en la galería de Durand Ruel y preside actualmente la Societé Cézanne. Por el contrario, Jean comenzó en Francia con antigüedades y decoración hasta que le propusieron abrir una tienda en España para hacerse cargo de la decoración de 180 apartamentos que había construido un grupo empresarial francés en Benicasim. "Me gusto tanto Benicasim que decidí quedarme a vivir aquí".

 

Una vez en España, comenzó a ser consciente de la importancia de su segundo apellido, pues en Francia tan solo se utiliza el primero. "Lo que es curioso es que en España, hace 25 años, la gente leía mi tarjeta y no decía nada. Sin embargo, ahora sí que todo el mundo se sorprende al ver mi apellido. Ha habido, por decirlo de alguna forma, una evolución en la sociedad española en lo que concierne al conocimiento del arte, o al menos, al conocimiento del nombre de un artista como Cézanne", afirma.

 

Paul Cézanne tan solo tuvo un hijo, quien a su vez tuvo dos: Jean Pierre y Aline (madre de Jean). El hijo del artista se casó con Renée Rivière, hija de Georges Rivière, el crítico de arte y  amigo de la mayoría de pintores impresionistas franceses. Una familia muy unida a otra familia de artistas: Los Renoir. Tal y como cuenta Jean Gobert, "otra hija de Rivière se casó con Edmond Renoir, hermano del pintor Auguste. Por lo tanto, la relación con los Renoir ha sido muy intensa. Por ejemplo, las primeras películas de Jean Renoir fueron filmadas en casa de mi abuelo y mi madre hizo el papel de novia de un bombero en una película pero esas escenas fueron finalmente cortadas debido a la timidez de mi madre".

 

Una vida repleta de anécdotas e historias pero vacía de obras de arte pues ningún cuadro llegó a la tercera generación de Cézanne. Tal y como señala Jean, "la vida de mi abuelo (el hijo del artista) consistía en descolgar un cuadro y poner el dinero que obtenía en un cajón hasta que se acababa. Entonces, sólo tenía que descolgar otro cuadro". Ello no impidió que pudiera contemplar durante su infancia algunas de esas obras en la casa familiar: "Cuando de pequeño vivía en casa de mi abuela (Renée Rivière), recuerdo un retrato de ella cuando tenía 16 años pintado por Renoir, el autorretrato de Cézanne con la paleta, una acuarela de la Jas de Bouffan, una acuarela de “Los bañistas” y un enorme biombo de ocho hojas con motivos geométricos, que no era el estilo característico de Cézanne. Cada hoja estaba decorada con unas rosas y una de las rosas estaba pintada por Émile Zola, pero no se sabía cuál era".