Crónica fotográfica del infierno nazi

"Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras". Este cartel en español confeccionado con sábanas fue lo que se encontraron las tropas americanas al llegar el 6 de mayo de 1945 al campo de concentración de Mauthausen. Y es que en este campo austríaco fueron internados más de 7.000 presos españoles republicanos a los que el gobierno franquista no quiso reconocer como españoles, por lo que fueron recluidos como apátridas. 


La historia de estos españoles fue recogida por la escritora Montserrat Roig en su libro "Els Catalans al camps nazis" (1977), traducido al español con el nombre de "Noche y Niebla", y las imágenes de ese cruel cautivero han llegado hasta nuestros días gracias al fotógrafo Francisco Boix (Barcelona, 1920), cuyo trabajo puede contemplarse actualmente en Valencia en el Centre Octubre de Cultura Contemporània, en una exposición organizada por el Museo de Historia de Cataluña.


Francisco Boix - de quien el historiador Benito Bermejo ha escrito una interesante biografía - fue uno de tantos republicanos que, tras la derrota en la guerra civil española, cruzaron la frontera con Francia y se alistaron en el ejército francés para continuar su lucha contra el fascismo. Con la ocupación alemana de Francia, Boix fue capturado y trasladado al campo de concentración de Mauthausen en 1941, lugar en el que conseguiría sobrevivir durante cuatro años. Fue destinado al laboratorio fotográfico (un destino mucho menos duro que trabajar en la cantera del campo con sus famosos 189 escalones en los que miles de presos perdieron la vida). Este servicio era el encargado tanto de retratar y fichar a todos los internos que llegaban al campo como de fotografiar la vida diaria del mismo. Boix fue capaz de guardar miles de fotografías que llegaron a ser utilizadas como prueba en el Juicio de Nuremberg. Según declaró el propio Boix en dicho juicio, los SS hicieron más de 60.000 fotografías y él consiguió rescatar 20.000.


La importancia de estas fotografías radica en que fueron realizadas desde dentro del campo por los propios nazis. Existen infinidad de imágenes tomadas por los fotógrafos que acompañaban a las tropas aliadas cuando liberaban los campos nazis, como las realizadas por la prestigiosa fotógrafa norteamericana Lee Miller, pero las que Boix consiguió sacar del propio laboratorio del campo son de las pocas que se conservan anteriores a 1945.


En estas imágenes podemos ver las obras de construcción del campo o a oficiales de las SS en sus momentos de asueto. Una de las cosas más inquientantes de estas fotografías es que, tal y como dijo una víctima, lo peor de mirar a la cara a los oficiales de las SS es que tenían cara de gente normal. Pero esa gente normal era la que ejecutaba a los prisioneros de forma caprichosa, tal y como se puede comprobar en otra serie de fotografías presentes en esta muestra. Y es que el campo de Mauthausen fue uno de los primeros en construirse fuera de Alemania. Las obras comenzaron en julio de 1938, tras la anexión de Austria por parte de Alemania, y en diciembre de 1939 el número de prisioneros ya alcanzaba los 2.772. Las autoridades nazis calificaron a principios de 1941 el campo de Mauthausen como el único en ese momento de categoría III. Esta clasificación estaba reservada para los campos con el régimen más duro y a estos campos debían ir los prisioneros "culpables de acusaciones realmente graves, incorregibles, asociales y convictos por causas criminales, es decir, gente en custodia preventiva, con pocas probabilidades de poder ser reeducada". El Holocaust Memorial Museum de Estados Unidos calcula que por este campo pasaron cerca de 199.400 prisioneros entre 1938 y mayo de 1945, de los que 119.000 murieron en el campo.


Por su parte, el propio Boix agarró una de las cámaras el mismo día de la liberación y comenzó a realizar un reportaje fotográfico de los primeros días del campo tras la marcha de los nazis. A este serie pertenecen esas imágenes del campo con el cartel en español dando al bienvenida a los aliados, de los presos recobrándose del infierno vivido o incluso del apresamiento y ajusticiamiento del comandante del campo, Franz Zieries.


Unas imágenes que sirven para no olvidar uno de los peores crímenes de la Historia y recordar que más de 7000 españoles lo sufrieron en sus propias carnes.


MAUTHAUSEN. CRÓNICA GRÁFICA

CENTRE OCTUBRE DE CULTURA CONTEMPORÀNIA

C/ SAN FERRAN, 12. VALENCIA

HASTA EL 17 DE JUNIO DE 2012