Markus Linnenbrink. Lágrimas de colores

"Lágrimas que añaden al rostro una belleza, como la que el río añade al paisaje". La frase de Baudelaire, traída al caso por Francisco Carpio, evoca de forma magistral la obra de Markus Linnenbrink (Dortmund, 1961) que puede contemplarse en el espacio de arte de Ana Serratosa en Valencia.


Linnebrink es uno de esos autores que rompe los límites entre las distintas disciplinas artísticas y, más concretamente, entre fotografía y pintura. En la línea del trabajo desarrollada por artistas como Robert Rauschenberg, Gerhard Richter o el español Darío Villalba, Linnenbrink trabaja con imágenes fotográficas sobre las que aplica unas líneas verticales de resina de epoxy expandidas al modo del "dripping" inventado por Max Ernst y popularizado por Jackson Pollock. Esas líneas verticales son las que funcionan como lágrimas que añaden belleza a los rostros que aparecen en esas imágenes extraídas del ese gran archivo iconográfico que son los álbumes familiares. Linnenbrink utiliza antiguas fotografías realizadas por su padre, en las que incluso él aparece de niño, o nuevas fotografías que captura con su iphone y sobre ellas aplica esas líneas de vivos colores que permiten una doble lectura de la obra. 


Esas líneas realizadas con resina de epoxy presentan un gran grosor lo que dota de relieve a las obras y llegan a traspasar los límites del lienzo para colgar por la parte baja del mismo a modo de estalactitas. Del mismo modo  que Lucio Fontana rompía la bidimensionalidad de los cuadros con los agujeros realizados con un punzón (“buchi”) o los cortes realizados en el lienzo (“tagli”), Linnenbrink busca esa tercera dimensión a través de la adición de materia pictórica. De hecho, esa tercera dimensión la consigue totalmente en una par de esculturas que podemos ver en esta exposición y en las que también aparecen esas líneas de colores sobre formas orgánicas que surgen desde el suelo.


La obra de Linnebrink pone de relieve una vez más la importancia que tuvo el trabajo de Jackson Pollock y su famosa técnica del "dripping" consistente en dejar gotear la pintura sobre el espacio pictórico. Con Pollock, lo pintores perdieron el miedo a manchar el cuadro. Al igual que el diseñador de moda Adolfo Domínguez popularizó su ropa con aquella famosa frase de "la arruga es bella", Pollock hizo bella la mancha de pintura. Esas manchas ya aparecen en los trabajos de Linnenbrink anteriores a esta línea titulada "photo drips"  en las que aparecen también esas líneas de color con manchas y en las que trabaja la técnica de la encáustica, pintura con cera de abeja de la que ya hablaba Plinio el viejo (siglo I DC.) en su “Historia Natural”. Esta exposición también contempla alguna obra de esa línea que mantiene una clara relación con la más actual. 


Por último, esta exposición es una muestra más del esfuerzo del espacio de arte de Ana Serratosa para acercarnos la obra de artistas internacionales, algo poco común en el galerismo español, pero necesario para enriquecer el panorama artístico valenciano tan necesitado de la frescura que transmite la variedad cromática de la obra de este artista alemán que descubrió el color en la obra de Matisse y en un larga estancia en Italia, cuna del arte, pues el arte no deja de ser un continuo diálogo con el pasado.


MARKUS LINNENBRINK

ESPACIO DE ARTE ANA SERRATOSA. 

PASCUAL Y GENÍS, 19. VALENCIA