Antonio Girbés. Arquitecturas soñadas en Nueva York

"Las ciudades son como los sueños: todo lo imaginable puede ser soñado, pero también el sueño más inesperado puede ser un jeroglífico, que esconde un deseo, su revés o el miedo. Las ciudades como los sueños, están construidas de deseos, miedos, incluso si el hilo del discurso es secreto, las normas absurdas, sus perspectivas engañosas y cada cosa esconde la otra". La cita de Italo Calvino que aparece en el catálogo de la exposición "Somewhere, nowhere" de Antonio Girbés (Tavernes de la Valldigna, 1952) nos evoca a la perfeccción ese mundo imaginado que describe la exposición "Delirious City" que ahora llega a la galería neoyorkina Ramis Barquet.

"Delirious City" no deja de ser una ciudad soñada por Girbés, quien toma con su cámara analógica detalles de la realidad captados en ciudades como París, Moscú, Viena, Nueva York, Shanghai, Barcelona o Viena para escanearlos luego y tomarlos como punto de partida hacia esa arquitectura inventada por él. Si Piranesi imaginaba sus majestuosas cárceles imposibles, Girbés crea unas formas caleidoscópicas que hacen irreconocible ese escenario original que tomó como inspiración. Una obra que se caracteriza por la búsqueda de la abstracción, la experimentación con materiales, el trampantojo y la simetría.

Parte de esta exposición pudo contemplarse el año pasado en el espacio madrileño de Ivory Press, dirigido por Elena Ochoa, y ahora llega al corazón de Chelsea en la misma galería en la que exponen habitualmente artistas como el inglés James Rielly, la mexicana Betsabeé Romero o el español Jorge Galindo. Y es que Girbés es de esos valencianos que han huido de la subvención estéril y que, de forma discreta pero con paso firme, se han abierto un hueco en la escena internacional con exposiciones en Nueva York, París, Viena, Roma, Moscú o Tokio. De hecho, su obra pertenece a colecciones tan prestigiosas como la de Gianni Agnelli, Estée Lauder o Hubertus Hohenlohe.

Lo que el vistante encontrará al encaminarse al tercer piso en el que está situada esta galería (lo que le ha salvado de las inundaciones que ha provocado el huracán Sandy en todo el barrio de Chelsea) es una docena de fotografías de Girbés en las que encontramos esas características comentadas junto con un uso del color y unas texturas que le dan un tratamiento pictórico a su obra. La fotografía no deja de ser para Girbés una herramienta más para crear una obra de arte que, como tantas otras hoy en día, rompe los límites entre las distintas disciplinas artísticas. Y es que el clásico papel fotográfico hace tiempo que a Girbés se le quedó pequeño. La serie "Forbidden City", que tomaba su nombre de la ciudad prohibida de Pekín, estaba realizada sobre un plexiglass brillante que evocaba los conocidos lacados del arte chino. En esta ocasión, ha utilizado como soporte un delicado papel que le da una textura más mate a la obra. Sin embargo, Girbés ya trabaja en una nueva serie que va a tener a la tela como protagonista y soporte de sus imágenes. 

Asimismo, en las imágenes de "Delirious City" se puede observar una clara tendencia hacia la tercera dimensión. La profundidad de estas imágenes indican claramente una ruptura con la bidimensionaldiad para acercarse a esa tercera dimensión más propia de la escultura. Y es que la evolución constante de Girbés puede que acabe irremediablemente en unas fotografías escultóricas o unas esculturas fotográficas pero eso ya será objeto de atención en una nueva exposición de este artista con una obra singular e inclasificable para mentes cuadriculadas. 


ANTONIO GIRBÉS. DELIRIOUS CITY

GALERÍA RAMIS BARQUET. NUEVA YORK

HASTA EL 15 DE ENERO DE 2013