Bacon y el mercado del arte

El mercado del arte está que bulle. Ante el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y los bajos intereses que ofrecen los bancos, el arte se ha convertido en un refugio de capitales. Las grandes subastas de la temporada comienzan en noviembre y el artista Francis Bacon está llamado a convertirse en una de las estrellas de la temporada. Bacon fue objeto de una gran exposición en el IVAM en 2004 organizada por Kosme de Barañano. Una muestra inigualable titulada "Entre lo sagrado y lo profano", que reunía una buena parte de las distintas versiones que realizó del retrato del Papa Inocencio X de Velázquez, una obra que le obsesionó a largo de toda su vida. 


Esta exposición también incluía en la sala final tres grandes trípticos. Unas composiciones muy características de la obra de Bacon que tienen mucho de cinematográficas. Ahora un tríptico de Bacon titulado "Tres estudios de Lucian Freud", realizado en 1969, se había convertido en la obra de cara más cara que se había vendido en una subasta (150 millones de dólares).


Para algunos, el mercado del arte estaba loco y puede que fuera verdad pero lo que estaba claro es que algo valía lo que alguien estaba dispuesto a pagar por ello. Y, afortunadamente, había gente en el mundo que estaba dispuesta a gastarse grandes sumas de dinero por una serie de obras de arte que, al final, acababan expuestas en salas de fundaciones y museos para disfrute del público. Un público que, independientemente del precio, iba a poder disfrutar con ese lado animal que todos llevamos dentro y que tan bien supo plasmar Bacon en su pintura.