Bingyi. Pintar con la Naturaleza

Según el último informe de la consultora Artprice, el mercado del arte se divide en dos grandes bloques: Estados Unidos y China. Entre ambos suman más del 67% de las transacciones mundiales de obras de arte realizadas a través de casas de subastas. Aunque el mundo del arte es mucho más amplio que el simple mercado, estas cifras ya nos dan una idea de hacia dónde van a ir los tiros en los próximos años. Por ello, la apuesta de la galería valenciana Charpa por traer una exposición de la artista china Bingyi (Pekín, 1975) constituye una muy buena oportunidad para asomarse a ese gran desconocido país en el que habitan 1.500 millones de habitantes, frente a los 300 millones de estadounidenses. Siguiendo con el informe de Artprice, tenemos que entre los 10 artistas que más facturaron en 2013 encontramos tres chinos. Los dos primeros (Zhang Daqian y Qi Baishi) son dos grandes desconocidos para Occidente y cuyas ventas apenas tienen repercusión fuera del país asiático y un tercero, Zao Wou-ki, que vivió largo tiempo en Europa y que expuso en el IVAM en 2001.


Bingyi pertenecería a ese grupo de artistas jóvenes que se han formado fuera de China (posee un doctorado por la universidad de Yale) pero que han optado por residir y crear en su país de origen. Ello no ha sido óbice para que haya expuesto en ciudades como Chicago, Bruselas o Nueva York, además de en Pekín, Shanghai y Hong Kong. El trabajo de Bingy bebe de las fuentes del arte chino tradicional pero se enmarcaría dentro de la corriente contemporánea del "Land Art". Tal y como ella misma afirma, "yo no pinto agua y montañas sino que la montaña y el agua pintan a través de mí". Y es que esta artista realiza la mayor parte de su trabajo al aire libre, expuesta al discurrir de la Naturaleza, pues la lluvia, el viento o el cauce del río pueden transformar una obra realizada principalmente sobre papel de arroz y con tinta china. 


La obra de Bingyi se caracteriza por el uso de grandes formatos, de grandes rollos de papel que despliega por la montaña, por lo que los límites de espacio de la galería Charpa han impedido ver en todo su esplendor este tipo de obras. Sin embargo, la artista ha realizado dos series para la propia sala. En una podemos ver grandes tablas de aluminio sobre las que ha montado unos papeles en los que el viento ha ayudado a conformar una serie de figuras abstractas realizadas con tinta. Y en la otra pared, encontramos todo una serie de obras de pequeño formato realizadas sobre fondo negro y tinta blanca pintada con pinceles de pelo de elefante y de marta en unas obras de una gran delicadeza y profundidad que representan unas formas enigmáticas de una considerable belleza. 


Esta muestra va acompañada de un catálogo en el que encontramos poemas de esta autora multidisciplinar que también compone música para óperas en las que se encarga hasta da la escenografía. En estos poemas, que funcionan a modo de aforismos, la Naturaleza es uno de los temas más recurrentes: "La diferencia entre un río y un arroyo es la distancia entre la mente y el alma" o "Las olas no se conocen unas a otras, porque una ola nunca se reúne con otra". En definitiva, una interesante exposición que nos acerca a la creación de uno de los países que más va a pintar en el futuro del mundo del arte.