Crítica

Tàpies total

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La casualidad ha querido que coincidiera en el tiempo el fallecimiento de Antoni Tàpies (1923 - 2012) con una exposición suya en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA). Ello ha dotado de mayor actualidad una muestra que no precisaba de tan luctuoso acontecimiento para brillar con luz propia y que cuenta con préstamos de numerosas colecciones privadas y de museos e instituciones tan importantes como ARTIUM, La Caixa, la Galería Lelong de París o el IVAM (quien, como homenaje a Tàpies, ha expuesto también en su sede seis de las ocho pinturas que tiene del artista). 


La comisaria de la muestra, Alicia Ventura, ha sido capaz de reunir 20 magníficas obras del artista catalán que abarcan un amplio periodo de tiempo que va desde 1965 hasta 2008, por lo que el visitante puede hacerse una idea bastante global del corpus creativo de Tàpies. Su obra bebe de muchas fuentes como el surrealismo de sus inicios, el informalismo, el dadaísmo o el arte "povera" pero Tàpies supo crear un estilo propio que le ha llevado a ser uno de los artistas españoles de la segunda mitad del siglo XX, junto con Chillida, que mayor proyección internacional ha tenido. De hecho, hasta su fallecimiento este mes, era el único artista español vivo que tenía obra expuesta en la colección permamente del MOMA de Nueva York.


Tàpies se inició en el mundo del arte con el grupo conocido como "Dau al set", compuesto también por Joan Brossa y Modest Cuixart. Tanto este colectivo en Barcelona como el grupo El Paso (con artistas como Antonio Saura, Manuel Millares o Rafael Canogar) en Madrid supusieron un soplo de aire fresco en la escena artística española de los años cuarenta, marcada por las penurias de la posguerra. Tàpies realizó durante esta época unas obras caracterizadas por el surrealismo pero fue la irrupción del expresionismo abstracto norteamericano (con autores como Pollock, De Kooning o Kline) lo que produjo un viraje en su obra. Como reacción a este movimiento, que convirtió el lienzo en un lugar donde el artista plasmaba todo su mundo interior, Tàpies, al igual que Rauschenberg, incorporó a su obra elementos de la vida cotidiana como un calcetín, una silla o una escalera. De modo que creaba una tensión entre la abstracción (representada por esos fondos cargados de materia) y los elementos figurativos que incorporaba a la misma. Una dualidad reflejada en el texto de esta exposición (DUAL-ES) y que aquí puede extrapolarse a otros contrastes que podemos apreciar en las obras de esta muestra como las que se producen entre blanco y negro, o luz y oscuridad.


Otro de los aciertos de esta exposición, además del catálogo que le acompaña con textos de diversos expertos, es el montaje limpio y esponjado  de una serie de obras que requieren de espacio y de tiempo para ser contempladas. De hecho el propio Tàpies pintaba sus grandes lienzos de forma plana sobre el suelo y utilizaba un altillo para contemplarlos desde la altura con la perspectiva necesaria para poder abarcarlos en su totalidad. 


Una exposición que también incluye un trabajo escultórico del artista en el que lleva a las tres dimensiones ese universo tan propio del artista plagado de "Tes", en las que unos ven una cruz, otros los cuatro puntos cardinales y otros la simple inicial de su apellido. Y es que las interpretaciones de su obra son múltiples, como multiples son las miradas que contiene esta completa exposición.


DUAL-ES. TÀPIES FRENTE A TÀPIES

MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE ALICANTE (MACA)

COMISARIA: ALICIA VENTURA

HASTA EL 15 DE ABRIL DE 2012




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Trailer del documental
"Valdés como pretexto"

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