Crítica

Valero Adami. Nulla die sine linea

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Crear un estilo propio sea posiblemente lo que haga que un artista pase a engrosar los nombres en negrita de los libros de Historia del Arte. Eso es lo que hicieron en su momento autores como Joan Miró, Pablo Picasso, Alberto Giacometti, Jackson Pollock, Mark Rothko, Andy Warhol, Francis Bacon o Roy Lichtenstein por citar tan sólo algunos ejemplos de artistas del siglo XX que consiguieron que sus obras se denominaran por su apellido, del mismo modo que actualmente en la galería Rosalía Sender (en una apuesta internacional poco habitual en las galerías valencianas) se pueden contemplar 15 “adamis” recientes que continúan ese estilo creado por este artista nacido en Bolonia en 1935 y cuya obra está presente en museos como el centro Pompidou de París, el Museo de Arte Moderno de Roma, la Fundación Maeght, el Museo de Arte Moderno de Minneapolis, el de Telaviv o el IVAM; y sobre el que han escrito autores como Dore Ashton, Alfred Pacquement, Jacques Dupin, Octavio Paz, Italo Calvino, Carlos Fuentes, Antonio Tabuchi o Jacques Derrida, por nombrar algunos.
Octavio Paz distinguía en su texto “La línea narrativa” entre dos tipos de pintores: los de línea y los de color, y situaba a Valerio Adami entre los primeros para luego afirmar que ningún artista era puro (“no es artista verdadero aquel que no es capaz de contradecirse”), con lo que acababa reconociendo la “invencible” atracción de Adami hacia el color. En palabras del propio Adami, “el instrumento para leer el dibujo es el color, como la voz es el instrumento para leer la palabra escrita”.
Ese color puede contemplarse en la obra reciente de Adami con la misma intensidad que en sus inicios porque este artista siempre ha sido fiel a sus principios artísticos. Adami ha huido de modas. Sus figuras fragmentadas – deudoras del cubismo – o esa elegante caligrafía, creada por él mismo que aparece por primera vez en los años setenta, están presentes en esta muestra de su obra reciente como lo estuvieron en la exposición que el IVAM le dedicó hace 17 años en el primer año de andadura del museo. En el catálogo de aquella muestra, el actual director del Pompidou, Alfred Pacquement, destacaba tres grandes temas en la obra de Adami: los lugares urbanos, la historia de las ideas y los mitos filosóficos. Si bien las escenas urbanas casi han desaparecido de la obra de Adami, los mitos y las ideas siguen presentes en obras como “King David”, “The bar / La lutte des sexes” o “L’addio alla lectura”.
Pero si hay un elemento que caracteriza el trabajo de Adami son las gruesas líneas que dibujan los contornos de las figuras. Tal y como decía el historiador del Arte Heinrich Wölfflin en 1915, “ver de forma lineal es buscar el sentido y la belleza de las cosas en primer lugar en sus contornos – las formas interiores también tienen contornos -, de forma que el ojo se guíe hacia los límites de los objetos y se le invite a aprehenderlos por los bordes (…) El contorno de una figura, trazado con una línea continua y segura, conserva todavía en él algo de esa palpabilidad material. La operación que el ojo realiza se asemeja a la de la mano que palpa el objeto siguiendo sus contornos; y el modelado, al reproducir la gradación de la luz tal como existe en la realidad, también se dirige al sentido del tacto”. Esas líneas negras de Adami dibujan perfectamente los contornos de unas figuras llenas de color realizadas con una gran perfección técnica porque, como afirmaba William Blake, uno de los maestros admirados por Adami, “¡Sin una infinita minuciosidad en la ejecución, no puede existir lo sublime”.
Y es que la línea es algo que ha obsesionado a Valerio Adami durante toda su vida y le llevó a comisariar una exposición titulada “De forma cerrada. Una biografía del dibujo” en la que realizaba lo que el denominaba una confesión de autor: “Depositado en el toque de una caricia, llevo el cuerpo del otro en mí y me quedo sentado en la mesa esperando… para revivir aquel recuerdo táctil, para que la mano lo reproduzca, movida por su experiencia y por el saber de su talento”.

 VALERIO ADAMI
OBRA RECIENTE
GALERÍA ROSALÍA SENDER. VALENCIA.
C/ MAR 19
HASTA 27 DE OCTUBRE



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Trailer del documental
"Valdés como pretexto"

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